Pesa
Apenas si lavó sus manos hoy, y pesa, eso le pesa, todo le pesa, como si fuera la primera vez que lo escribe. Desata la lapicera y un alud de palabras se salpican en la hoja de papel. Carreras creadas por el sólo lujo de jugar al idioma hasta que pierda todo significado y sea sólo ella durmiendo en montañas de versos viejos. Un indescriptible ir y venir de emociones que la hacen sentir una suciedad indeleble en el pecho. Culpa. Todo fue su culpa. Comienza a recordar, uno por uno sus sentimientos. Un dolor breve de garganta se acerca. Muchas hojas apiladas sobre la mesa. Catapulta irregularidades y expulsa blasfemias a medio masticar. Corta y larga distancia. Nada de noción del tiempo. Si un cartel anunciara que hoy es el día, retrasaría el reloj. Respeta a medias la tempestad inminente. Mucha mugre debajo de los armarios, suciedad de un abandono eternoEn su continuo divague, circula por caminos de moebius, envuelve su cuerpo en cíclicos pormenores. Reconstruye situaciones que nunca han sucedido, se esconde y reaparece una, mil y más veces dentro de si misma. Extendiéndose frente a él, llega al extremo de proponerle cosas que no entiende, se suceden entonces una irrisoria cantidad de desencuentros, tres, cuatro, ocho. Bueno. Buscar la solución a la incógnita no es fácil. Sabiendo que esta sucia y no pudiendo evitar estarlo. Casi ni tiene en cuenta su decisión desfigurando lo que no recuerda. Se pierde en infinitos recovecos y ya no retiene el camino original. La ironía de un minotauro desorientado, perdido en su laberinto. Esperar y repetir, corromper la realidad. Cuenta una verdad que es solamente su verdad y entonces no es verdad salvo para su estómago. Se llena la boca de muerte para no llenársela de excusas Quiere satisfacer deseos sin regirse por la legitimidad, el proceso primario ni la diferencia entre lo manifiesto y lo existente. Trata de tapar con hojas el sonido ambiguo de sus patadas. El caprichoso síntoma que siempre la aqueja, sentirse extranjera en su propio cuerpo. Casi por inercia se entretiene viéndolo caer. A veces pocas letras alcanzan para describir el todo tan amplio. El todo como orden, cosmos. Cada frase está seguida de otra, cadena eterna de lamentos que como quejas ancestrales se le presentan kármicas. Otra vida más y las mismas falencias. Se desarma y reconstruye con sus propias manos para repetir infinitamente. Tiene miedo, miedo de correr y miedo de esconderse. El pánico la paraliza, como si estuviese cubierta de un líquido espeso. Sus miembros no se pueden mover por si mismos. El murmullo constante apaga sus gritos desesperanzados. La indiferencia que ella mismo promueve la ahoga.Desde algún tiempo lejano un hedor llega, se acerca y se aleja con movimientos rítmicos. Los sentidos se confunden y comienzan a entremezclarse las sensaciones de una manera abrumadora. Se apoya en el umbral de la puerta y enciende un cigarrillo, el sonido de encendedor apenas si corrompe el silencio nítido.Es el ciclo eterno de todo lo que desaparece. Todo vuelve, de una manera o la otra. Y ella, al no comprenderlo, esta encerrada en su laberinto de espejos. Sin saber que la única salida consiste en romper el espejo, traspasar con su cuerpo el filoso vidrio. Desangrararse para limpiar su espíritu. Lavar uno a uno sus pecados. Desde el principio.Y entonces brevemente recuerda, aquel patio descascarado, la humedad que carcome las paredes. La abuela y sus caramelos ácidos. Esconderse debajo de la mesa de madera labrada. El silencio y luego nuevamente el latido del corazón palpitante. El miedo, la abuela podría llegar en cualquier momento. La adrenalina que arremete con furia y correr hasta la caramelera y llenarse el puño de caramelos. El sabor en la boca que no sentía desde aquella época. El dolor de mejillas Las palabras mezcladas que no dicen nada y no pueden esperar para desatarse en la espalda y roer suavemente sus huesos. Parece ser el tiempo de reprimir la garganta, parece ser el tiempo de anudar los lazos y partir hacia el centro de la tierra. Parece ser el momento para pedirle perdón por haberle mentido tanto. Nada mas va a importar a partir de este punto. Cualquier decisión que tome será equivocada. Los motivos se han desfigurado, como espectros, intangibles. Cualquier determinación que de ahora en adelante se proyecte será pura sumisión al azar, puro devenir de las cosas. Eventos que se suceden detrás del espejo de Alicia. Intangibles, inasibles, imposibles. Y de pronto, se encuentra escuchando las mismas palabras pero adornadas por otros labios y su cuerpo tan cerca del borde. Su cabeza trabaja rápido, pero la presión le gana a su pecho. No importa, ya nada importa. Olvidate de todo lo que te dijo, los recuerdos siempre serán felices. Pacíficamente recompuesta e inestable. Cree que pierde la vista o la memoria con el tiempo. Probablemente sea sólo su imaginación.Pasea descalza por mundos sin sabor, crea y destruye con las garras para demorar la muerte. Procede a defenestrar y el pasado se convierte en nada universal, en recuerdo de miles de espectros salpicados de ira. Inexistente no proyecta su sombra, siendo sombra pasado, y cuerpo presente. Todo lo que alguna vez fue, la cruz con la que su cuerpo cargó, desaparecen porque nada, siquiera la neurosis tiene sentido ahora, en este laxo tiempo de derrumbes. Sola, se encuentra sola en pleno estado febril, precipitándose espasmódicamente ante la cercanía al abismo. Y pesa, todo le pesa. Es internamente triste, que cuando se termine la gloria quedará implacablemente sola en medio de todo lo que explosivamente irrumpirá con alegría.
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